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VIOLETA Sonríes en el daguerrotipo que congeló tu imagen. Thelma Nava. Para vivir tuvo que resistir Toda su existencia. ¿Quién le arrancó el pan de los labios? Para vivir tuvo que ser mujer-musa Y compartir apenas íntimos lenguajes en el hogar de México. El temor y el coraje de vivir y morir La vida tan ardua y tan simple La muerte frágil abre el último capullo. Leve y bella se ilumina La foto sepia que escarchó su perfil. No se ha caído su corazón a pesar del tiempo y la adversidad Es testiga impar de cómo hemos mudado de aires, cuerpos Amistades, colegios, romances y Partidos. El arco obsidiana de sus bordes se siente como el de Frida Y las cejas parecen escribir designios que sus ojos no dejan ver Lo que Violeta no insinúa en esa faz gitana de angular rasgo Su fuego ese segundo extasiado para la inmortalidad ¿Es la gloria o una alucinación? Mañana lo sabrás, madre mía
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